Dedicado a los pitonisos del «yo no lo veo»

¿Cuántos niños y niñas ven rotos sus sueños porque algunos pitonisos dedicados a la docencia les vaticinaron un negro futuro al salir de la escuela? No todos los pequeños tienen la fuerza, el coraje ni el carácter para ir contra esa corriente tan perniciosa que en el mundillo de las altas capacidades conocemos como el «yo no lo veo», el mantra más repetido con mucha diferencia en el ámbito escolar. «No trabaja», «no tiene buenas notas», «no se está quieto», «no es tan listo», «no llegará a nada», etc. Como si el genuino talento se encontrara en aquellos que simplemente siguen las reglas de ese rodillo alejado de la realidad que llamamos «sistema educativo».
Por suerte, de vez en cuando algunos no hacen caso y logran salir del cerco de esos mensajes tan motivadores que les dedican con todo el cariño del mundo. Este es el caso de Iraitz Cordero, joven estudiante de Ingeniería en Tecnología de Telecomunicación que ha sido premiado con un viaje a Silicon Valley como vencedor del programa Explorer Bizkaia con su Startup Totalcheck.

Antes de viajar, recordó a aquella profesora que veía con claridad su negro futuro:

Tras la experiencia, el joven comenta en Linkedin el impulso que ha recibido para continuar su labor:

El coraje de convertir el «no puedes» en «¿cómo que no puedo?»
Otros ejemplos
Sergio Arce García Con 13 años los tutores llamaron a los padres: «nunca sacará nada», «no trabaja», «que haga una FP media sencilla para que al menos tenga algo» pero en casa era capaz de programar en basic sus deberes y saber la atmósfera de Venus o Marte. Sus padres le dieron al menos la oportunidad de ir a BUP. Con 15 años el tutor dijo que no valía, que estudiara otra cosa. Con 17 años la profesora de física y química dijo a los padres que no fuera a la Universidad, que nunca sacaría nada. Con 23 años terminó Químicas y fue a contárselo a todos los profesores que no creyeron en él. Actualmente es doctor con premio extraordinario, profesor e investigador de Universidad. Gracias a tod@s los que me dijeron que yo no valía todos estos años, me pude hacer a mi mismo como dice el blog. No pienso dejar que a mis hijos les pase lo mismo.
Vicente Rodriguez Fernandez Con 12 años fui diagnosticado como superdotado.Era tarde, mi experiencia educativa fue un infierno, con 13 dejé el colegio después incluso de conseguir una adaptación curricular. El día que dejé el colegio pensé que mi vida estaría abocada al fracaso y la mediocridad. Siguieron años trabajando en la obra, en el mercadillo, años donde fui rechazado incluso en Mcdonalds por falta del graduado escolar, siguieron años de depresión donde no salia de casa durante meses, un día sin embargo desperté de alguna manera. Pues bien, en los últimos 10 años viaje a 65 países, me convertí en activista por los derechos humanos y profe de universidad en Seattle en UW, salí en Forbes, escribí un par de pelis, encontré la paz en Berlin y soy muy feliz. Escribí mas de 100 artículos académicos, me convertí en asesor político e investigador y sigo sin el dichoso graduado, que para la gente como yo, es solo un palo con el que una sociedad mediocre nos pega en la cabeza para convertirnos en «normales», hay esperanza fuera del sistema educativo. Si todo falla seguid apoyando siempre a vuestros hijos e hijas, os sorprenderán.

Llevo en la enseñanza desde 1970 y he visto muchííísimos casos como los de Iraitz y Sergio. Por otro lado he visto muchos estudiantes de buenas notas, alabados por su «inteligencia», que al salir del colegio y enfrentarse a la vida real de la universidad o del trabajo han fracaso estrepitosamente; habían sido entrenamos, con el aplauso de su familia y la aprobación social, para saber hacer exámenes y dominar las estrategias que conducen solo al pobre objetivo de tener buenas notas.
¡¡¡CUÁNTA MIOPÍA!!!
¡Muchas gracias por tu testimonio, de gran valor, desde la «cocina» del sistema! Desde luego, el aprendizaje es algo maravilloso, que cuando te lleva a buenos resultados como una consecuencia natural es fantástico. No lo es tanto convertirlo en un objetivo.