El rescate de Julen

Ningún ser humano puede permanecer impasible ante situaciones como las vividas estas últimas dos semanas. La desgracia del pequeño Julen ha cobrado una dimensión mundial, aflorando lo mejor y lo peor de la condición humana. Como de lo peor ya se ha hablado y no merece la pena darle bola, me centraré en lo mejor.

Julen nos ha rescatado a nosotros

Ha logrado unirnos en algo importante. Ha activado la solidaridad de un pueblo que parecía sepultada por los distintos muros ideológicos que chocan entre sí. Ver el esfuerzo de tantísimas personas dejándose la piel para hallar al pequeño nos reconcilia con lo mejor que tenemos: la generosidad ante el drama. La empatía con el dolor de esa familia. Todos tenemos hijos, sobrinos o nietos con la edad de Julen, y este caso nos ha afectado a todos. La esperanza de encontrarlo con vida, algo muy improbable, ha mantenido en vilo a una sociedad entera durante casi dos semanas, tan largas como el pozo en el que fatalmente cayó.

(Imagen publicada hoy en el Diario Sur de Málaga)

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El rescate ha presentado una dificultad enorme, como se recoge en miles de infografías que se han compartido estos días. Y unos héroes anónimos han hecho posible lo imposible, una vez más. Les estaremos eternamente agradecidos por recordarnos que los superpoderes no van acompañados por capas ni por piruetas en el aire. Están con nosotros y son el espejo en el que deberíamos mirarnos más para no olvidar nunca lo que nos une.

Hoy me llegó un mensaje al Whatsapp, desconozco la fuente:

Carta al cielo para el pequeño Julen

Todos los niños sueñan con superhéroes, con bonitos trajes y martillos mágicos. Con varitas que hacen realidad tus sueños y luchan contra el mal. Y tú, pequeño Julen no ibas a ser menos. Tú has conseguido que los verdaderos héroes, esos que no llevan capa ni espadas, sino trajes de protección, sucios, sudados y cansados, saquen fuerzas de la esperanza para luchar por ti.

Quiero recordarte pensando en tus últimas horas, horas que en lugar de angustia, tenías la esperanza y la fuerza de lucha que sólo un niño inocente y fuerte puede tener. Quiero pensar que en esos momentos soñaras con esos héroes rescatándote, y los vieras con luminosos trajes de colores. Quiero recordarte esperanzado en la magia y los hechizos.

Tu pequeño triciclo se quedará huérfano de tus manos y pies azotando sus pedales y dándole vida. Tus muñecos te añorarán, para que los guíes a lugares inventados en mil y una aventuras. Y aquellos que velaban tus sueños por la noche.

Soy ateo, pero persona de palabra, e hice una promesa, y es la de encender una vela, por tu recuerdo, no por los dioses divinos, sino por tu divina inocencia que ha dejado una hermosa huella en nosotros.

Has conseguido algo que muchos ni se han dado cuenta. España ha pasado de ser de derechas o izquierdas, de arriba o abajo, de ser pobre o rico, de ser hombre o mujer. Han sido solidarios y han estado contigo todos, y por ti, luchando al unísono sin descanso. Por una vez no hemos pensado en beneficios, ni dinero, ni cosas materiales. Hemos pensado en el cariño y el amor. El cariño que has levantado en las personas, en todas, no tiene parangón. La gente dice que tu caso no se ha dado nunca en el mundo. Yo digo que lo que has hecho con las personas tampoco. Sin ser político, famoso, tener estudios…. Sólo dando lo mejor de ti, ternura y cariño que sólo la inocencia de un niño puede transmitir.

Has dejado ver a los héroes del país, y del mundo. Y no son los que se sientan en un parlamente dirigiendo, no son idealistas, no son magnates millonarios ni cuerpos esculturados. Son personas que permanecen anónimas, y que son capaces de arriesgar todo por ti.

Allí donde estés, estoy seguro que serás capaz de levantar y animar, serás capaz de hacer reír y carcajear. Correrás con una bicicleta convertida en moto en tu imaginación, ganando a todos las carreras. Comiendo chucherías sin miedo. Y sobre todo, abrazando a tu pequeño hermano al que espero cuides como has cuidado de nuestros corazones, desde lo más profundo de un pozo a lo más profundo de nuestras almas.

No se han oído gritos, pero has gritado en silencio. Que paren el mundo que quiero jugar.

Querido Julen. Gracias, de todo corazón por enseñarnos, que el ser humano, es sólo humano, y solidario y fuerte. Que las esperanzas no se pierden. Y que juntos podemos hacer lo que queramos sin miedo a nada.

Francisco Igorra (Kiko van Cambio)

PD: Para aquellos que preguntáis, sí, podéis compartir sin problemas.

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