Pensar: cuestionar, crear y cuidar

feedback-2463927_640

Las personas jóvenes suelen tener un admirable exceso de energía, lo que les permite «hacer burradas» físicas sin apenas consecuencias posteriores. Los que pintamos canas advertimos claramente que ya no somos jóvenes cuando al hacer lo mismo que ellos nuestros cuerpos no asimilan esos excesos con la misma facilidad. Esto es válido tanto para nuestros cuerpos como para nuestras mentes. La juventud tiene un pensamiento exuberante, cargado de energía y de posibilidades de realización, y lo despliega sin apenas esfuerzo por su parte.

Sin embargo, pensar mucho no es sinónimo de pensar bien. Al contrario que pasa con el cuerpo, el cultivo de una mente sana no es una prioridad social. No hay campañas de alimentación o de ejercicio mental saludable. No hay gimnasios del pensamiento. No hay cultura de deporte mental. Sí hay pequeñas competiciones de debate en algunos lugares, pero no es algo extendido. Se presupone erróneamente, como pasaba hace cuarenta años con el deporte, que es algo para «domingueros» o para «flipaos».

Hoy leía una interesante entrevista a Jordi Nomen en la que hablaba de la importancia de enseñar a filosofar a los niños. Filosofar (o pensar bien) que se concreta en tres dimensiones: cuestionar, crear y cuidar. Un magnífico ejercicio mental beneficioso para la persona en su totalidad.

Jordi Nomen: «si tuviéramos que retomar para todo el mundo qué es la filosofía, pues justamente, es ese saber que nos permite interrogarnos sobre las cosas, que nos permite darle sentido y que nos permite, también, actuar. Comprender para actuar. La filosofía no debería ser solo un pensamiento teórico que se queda ahí, en el éter flotando, sino que debería tener también ese factor de actuación»

Hace tres lustros conocí de rebote un movimiento que me llamó mucho la atención: la filosofía práctica, luego renombrada como práctica filosófica o filosofía aplicada. En esa época reseteaba el pensamiento y no sabía cómo canalizar el exceso de energía pensante. Leía mucho (y de muchas fuentes), aprendía bastante de temas que no conocía y hablaba con muchas personas, pero no tenía adquirido el hábito de pensar bien. La tendencia a la dispersión no ayudaba, desde luego, como tampoco lo hacía el exceso de imaginación en determinados contextos rigurosos del saber. Pero todas esas experiencias tuvieron un enorme valor, a pesar de la sensación constante de «estar empanao» en muchos asuntos importantes.

Por suerte, conocí virtualmente a varias personas que, sin pretenderlo, me enseñaron a pensar mejor. Es decir, a pensar de un modo más eficiente. Me dieron las herramientas para afinar el pensamiento, haciéndolo más preciso y quirúrgico. Y, sobre todo, me enseñaron honestidad intelectual. Lo importante era acercarse a la coherencia y la verdad a través del diálogo, no ganar una discusión.

Descubrí que filosofar es mucho más que conocer y analizar el pensamiento de filósofos de cabecera. O conocer la historia de la filosofía.

También descubrí la Filosofía para Niños, algo que traté en vano de implantar en la asociación hace años. Parecía que no había muchas personas interesadas en ese asunto o que se veía como algo demasiado abstracto y complejo para criaturas tan pequeñas.

Bohm sugiere que el significado esencial del diálogo era ‘el significado pasando o moviéndose a través… un flujo libre de significado entre las personas, como un arroyo que fluye entre dos orillas’. En el diálogo, sostiene Bohm, un grupo tiene acceso a una mayor ‘reserva de significado común’, a la cual no se puede tener acceso individual. ‘El todo organiza las partes’ en vez de tratar de amalgamar las partes en un todo.

El propósito de un diálogo consiste en trascender la comprensión de un solo individuo. ‘En un diálogo no intentamos ganar. Todos ganamos si lo hacemos correctamente’. En el diálogo, los individuos obtienen una comprensión que no se podría obtener individualmente. ‘Una nueva clase de mente comienza a cobrar existencia, la cual se basa en el desarrollo de un significado común… La gente ya no está primordialmente en oposición, y tampoco se puede decir que esté interactuando, sino que participa de esta reserva de significado común, que es capaz de un desarrollo y cambio constante’.

En el diálogo, un grupo explora asuntos complejos y dificultosos desde muchos puntos de vista. Los individuos ponen entre paréntesis sus supuestos pero los comunican libremente. El resultado es una exploración libre que permite aflorar la plena profundidad de la experiencia y el pensamiento de las personas, y sin embargo puede trascender esas perspectivas individuales.

No hay diálogo sin feedback. El flujo libre de significado transita por el canal de la retroalimentación. Para que surja algo así es importante que los intervinientes posean una mente flexible y abierta. Si no es así, los canales se obstruyen y el diálogo se convierte en debate o discusión.

Tenemos unos amigos que son la viva representación de esto que comento. Sara y César. Cada reunión en su hogar es una experiencia dialógica sin parangón y una brutal energización positiva. Tratemos el tema que tratemos. No hay tabús ni obsesiones. Combinamos los asuntos más triviales con los trascendentes en un clima de apertura inigualable. Algunas de las entradas de este blog han surgido de esos diálogos: i) Deuda simbólica. La complejidad de las relaciones humanas, ii) Madeja mental, iii) Los beneficios de deshacer los nudos emocionales, etc… Una auténtica mina.

Si tuviera que recomendar a alguien un saludable ejercicio mental le diría que se acercara a la filosofía práctica con la mente abierta para beber de esa fuente. Y que, como ocurre en los gimnasios, adquiriera el hábito de ejercitar la mente en el diálogo. Los resultados son tan evidentes como los que obtenemos en nuestro organismo con el ejercicio físico moderado y controlado.

En el cuerpo como en la mente, la cosmética no es un sustituto de la gimnasia.

La gimnasia es pensar por uno mismo y la cosmética usar pensamientos ajenos para mejorar el aspecto de nuestra mente de cara al exterior.

 

Publicaciones Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *