Altas Capacidades. La COVID-19 complica el futuro de las asociaciones familiares

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El comienzo del curso académico 2020-2021 ya está a la vuelta de la esquina. En plena pandemia, las dudas ganan por goleada a las certezas de qué va a pasar a partir de septiembre. Agarrar a ese morlaco por los cuernos es hoy día un ejercicio temerario. Nadie realmente sabe lo que tenemos entre manos, ni cómo gestionarlo para que el daño sea el mínimo posible. Ni las autoridades sanitarias -las más informadas-, ni los gobiernos, ni las administraciones ni, por supuesto, las personas sin responsabilidades directas en la gestión colectiva.

En este escenario de enormes dudas las más perjudicadas suelen ser las estructuras débiles (por tamaño o impacto social). Si antes de la COVID-19 los alumnos con altas capacidades intelectuales eran, con mucha diferencia, los más desconocidos y olvidados por el sistema educativo, se intuye que cuando empiece el nuevo curso todo irá a peor. Cuando los problemas generales crecen lo primero que se tira al vacío son los elementos prescindibles. Las NEAE en general, y las AACC en particular sufrirán más que nunca los recortes que vienen de camino. No hace falta estudiar un máster para preverlo.

Y si la situación en las aulas empeorará ostensiblemente, no será menos en el seno de las pequeñas asociaciones familiares que tratan de sobrevivir en situaciones normales. Lo que les viene encima no es moco de pavo. ¿Dónde podrán desarrollar sus actividades? ¿Dónde podrán reunirse para hablar, conocerse o relacionarse con sus iguales, con aquellas personas que no las prejuzgan y donde se pueden sentir ellos mismos? Las medidas de seguridad se han incrementado, y desde luego las instituciones no sabrán cómo gestionar grupos humanos donde los niños son mayoría. ¿Puede una Universidad arriesgarse a ceder espacios a estas criaturas en la actual situación?

Si las actividades presenciales sufrirán un claro retroceso, ¿qué les queda, las virtuales? Difícil tesitura, desde luego.

El reto que se avecina es mayúsculo y es posible que muchas no puedan soportar en pie la nueva normalidad -si no acabamos confinados, que no hay que descartarlo precisamente-, regresando a épocas que parecían olvidadas. Otras tirarán de creatividad y buscarán vías para continuar, aunque sin poder plantearse objetivos ambiciosos (cambiar leyes, protocolos, etc) o, simplemente, objetivos políticos básicos (presionar a la administración para que asuma sus responsabilidades). Todo quedará en un espacio social virtual o, más bien, desvirtuado, que irá poco a poco generando tensiones internas difíciles de gestionar.

Solo el tiempo arrojará luces a lo que hoy son solo sombras alargadas. Ahora más que nunca se necesita fortaleza para continuar esta travesía en el desierto. Resistir hasta que lleguen tiempos mejores.

Lanzo unas preguntas a todas aquellas personas involucradas en estas organizaciones. ¿En vuestras asociaciones se han planteado estas preguntas u otras similares? ¿Hay debate sobre el futuro? ¿Se están ofreciendo alternativas? ¿Creéis que se necesita algo especial para poder salir adelante en la actual situación?

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4 comentarios

  1. Hola
    Justo a ppios de marzo cuando empezó todo el tema del covid, las asociaciones de familias al igual que todos los colectivos, tuvimos que adaptar nuestro programa de actividades y propuestas para nuestras familias. Por necesidad imperiosa tuvimos que prescindir de actividades presenciales y las adaptamos a actividades virtuales, manteniendo en todo momento el contacto y la interacción con las familias y sus hijos e hijas
    Es así como deberá plantearse el nuevo curso almenos hasta poder volver a retomar cierta presencialidad con todas las garantías para la salud de familias y niños/as.
    Un saludo!
    Monica

    1. Gracias Mónica por comentar.

      Está claro que la virtualidad va a ser el escenario previsible los próximos meses. Y las asociaciones han de manejarse ahí sin perder los vínculos con sus familias. Complicado

    1. Gracias por tus palabras, Claudia.

      La inmensa mayoría son textos propios pero de vez en cuando me gusta buscar colaboración y tengo la suerte de que acepten mi propuesta las personas con las que contacto

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